Existe una necesidad apremiante de crear una auténtica unión política europea en base a modelos de organización territorial, social, medioambiental y económica distintos a los actuales.
Vivimos en una UE en crisis, desacreditada y amenazada por el terrorismo, el populismo, la extrema derecha, la gestión de refugiados o la débil situación económica; su propia existencia está en auténtico peligro, debe recuperarse el ideal hugoliano europeo y refundar la Unión en base a nuevos modelos socioeconómicos.
Por separado, los países de la Unión Europea pierden poder económico y político en el escenario internacional a cada dia que pasa. Iré más allá; Tal vez países con un pasado imperial, como por ejemplo Francia, Alemania o España, hayan quedado obsoletos en una economía global entrelazada, y si no se toma un cambio de rumbo nos arriesgamos a ser un actor secundario del escenario mundial en breve. Europa necesita estadistas capacitados y resolutivos, dispuestos a dejar atrás los modelos de estados-nación heredados de las influencias jacobinas esparcidas por el continente durante las guerras napoleónicas.
En este nuevo escenario, Aran debería aspirar a tener voz propia en Bruselas y disponer de representación permanente en el máximo órgano de decisión política del continente; Barcelona (Cataluña) y Madrid (España) no dejan de ser intermediarios. Exceptuando aquellos asuntos en los que la escala óptima requiere de mayor tamaño (defensa, tesoro o infraestructuras), Aran es perfectamente capaz de autogestionarse como estado dentro de la UE. Mi aseveración puede sonar chocante o incluso descabellada, pero totalmente factible.
No entraré a valorar la ley de Aran (todavía pendiente de ser ratificada por el pueblo aranés), pero sí que considero que dado el actual escenario entre Cataluña y España debería ser mucho más ambiciosa.
Los araneses y aranesas debemos tomar la palabra en este asunto. Debemos exigirles ambición, rigor y amplitud de miras a nuestros representantes políticos para que los intereses partidistas supraterritoriales no condicionen y supediten el futuro de Aran.
Lo que seamos como territorio debemos decidirlo entre todos. Es necesario un debate serio sobre el asunto, divulgación, análisis de pros y contras, y solo entonces, escoger democráticamente. ¿Vegueria catalana? ¿Comarca aragonesa? ¿Departamento francés?… El Valle de Aran puede ser miembro fundacional de los Estados Unidos de Europa. Es mi opinión.
Jacint Berengueras, CEO OcSTEM Solutions