Aran, históricamente, ha producido una cantidad extraordinaria de deportistas de élite que, por una razón u otra, se han quedado a las puertas de la grandeza. Los deportistas locales deben poder contar con el cariño y el reconocimiento de los habitantes de su entorno, pues los éxitos de un deportista son un éxito colectivo del territorio del que son originarios; Si digo Fuentealbilla, Sant Pedor o Móstoles rápidamente su mente las ha asociado a Iniesta, Guardiola e Iker Casillas.

Esfuerzo, valentía, resiliencia, ambición… Son muchos los valores que transmite el deporte, y precisamente por ello muchas empresas desean vincular la imagen de su marca con la de deportistas más o menos reconocidos.
En Aran deberíamos apostar más por nuestros deportistas, y no hablo a nivel público-institucional, sino a nivel empresarial: Nuestros deportistas son una llave para abrir mercado fuera del territorio, debemos apoyarlos si queremos crecer en nuevos mercados. Esto que digo es válido para empresas de todos los sectores y de todos los tamaños; con actitud proactiva siempre surgen sinergias y vías de colaboración.
Hace 50 años, Baqueira era una Start-Up; empresarios locales y pequeños entes municipales apostaron por el proyecto de poner hierros, cables y hormigón donde antes comían las vacas,
creyeron que era una buena idea para dinamizar la economía de la comarca. Y acertaron. “Apostar” por un deportista no tiene unas métricas tan claras como la gestión de un negocio, pero está claro que es interesante tanto por apertura de mercados como por intangibles. Personalmente creo que es un movimiento inteligente promover la iniciativa del sector privado en la colaboración con deportistas puesto que genera beneficios tanto para el deportista como para la empresa.
Aran ya es un destino para deportistas de élite, tenemos el campo abonado para dar el siguiente paso y convertirnos en una referencia a nivel mundial si sabemos movernos de forma hábil y coordinada.

Re-pensar las actuales instalaciones e infraestructuras deportivas territoriales y potenciar un ecosistema de profesionales punteros en medicina deportiva, fisioterapia, nutrición, etc, son
condiciones “sine qua non”, pero también lo es tener una base de “campeones” que residan y/o entrenen regularmente en el Valle de Aran, con el consiguiente efecto imán que atraiga otros atletas.
Andorra se nos ha adelantando en baloncesto poniendo un equipo en la segunda mejor liga del mundo, la ACB. Pero de Aran pueden salir oros olímpicos si los reconocemos, pulimos y cuidamos cuando toca.

Opinión de Jacint Berengueras, CEO OCstem Solutions

Foto: Conselh Generau d’Aran