“Meterse en política” ha sido -sigue siendo- uno de los pocos ascensores sociales que realmente funcionan en Aran; hemos aceptado como válido y normal un sistema que no siempre premia a los más aptos, ni es del todo justo.

En España hay un político por cada 115 ciudadanos, en Italia hay uno por cada 300, en Francia uno por cada 325, y en Alemania uno por cada 800 ciudadanos. ¿Y en Aran? Un político por cada 50 ciudadanos. Son números aproximados, pero muestran un problema que nuestro territorio padece de forma silenciosa: el sobredimensionamiento de la política -que no de servicios públicos- en un territorio con apenas 10.000 habitantes censados.
Duplicidades, competencias mal definidas, sobrecoste administrativo, bipartidismo fraticida… Son algunos de los problemas derivados de la existencia de tantos cargos públicos distribuídos por todo el Valle de Aran, que no en pocos casos frenan el crecimiento económico, la optimización de recursos públicos, y el bienestar de la población en general como consecuencia última.

Se puede decir que es debido a las características y peculiaridades concretas del territorio, y en ciertos aspectos podría estar de acuerdo, pero esto no debería frenar la búsqueda de alternativas más eficientes y bien dimensionadas, siempre respetando la representatividad democrática de la ciudadanía.

Si damos como buena la tesis que Aran es una realidad territorial indivisible (yo así lo considero), y que son necesarios cambios en la ley electoral del territorio, ¿Por qué no hacemos algo para mejorar el sistema, en vez de intentar promover cambios meramente estéticos o cuyo único objetivo sea mejorar la posición de tal o cual fuerza política? ¿Por qué no cambiamos el status quo en sí?
Por un lado veo conveniente separar la elección del Conselh d’Aran y la del Govern d’Aran; podríamos decir que actualmente el poder legislativo y el ejecutivo (afortunadamente no el judicial) recaen en el mismo órgano. Listas abiertas y circumscripción electoral única para elegir el Govern d’Aran (Esto crearía un sistema Presidencialista o “Sindicalista”, como se quiera llamar), pero manteniendo la representatividad por terçons a la hora de elegir a nuestros representantes para el Conselh d’Aran, que actuaría como contrapeso.

Por otro lado -y tal vez esta sea la parte más polémica de mi propuesta-, transferir TODAS las competencias y presupuestos de los entes municipales al Conselh d’Aran; Vielha, Bossost o Arties pueden tener problemáticas muy distintas -como las tienen Barceloneta, Gràcia y el Guinardó-, pero estoy convencido de que una gestión centralizada de los terçons se acabaría mostrando más beneficiosa que el modelo actual, en el que cada alcalde, cada concejal, cada pedanía actúa de forma individual, en muchos casos sin entender que forma parte de un todo que es el Valle de Aran.
Un post como este apenas sirve para plantear algunas ideas, pues una exposición detallada de estos asuntos requeriría páginas y páginas de matices, pero creo que sería importante que los ciudadanos y habitantes de Aran empecemos a plantearnos si nos gusta el sistema actual, si queremos cambiarlo y cómo queremos hacerlo.

Jacint Berengueras, CEO OcSTEM Solutions