El posicionamiento del Valle de Aran en el mercado nacional es envidiable; ningún otro territorio del país disfruta de un reconocimiento y prestigio similar durante la temporada de invierno. Esta fortaleza es una ventaja competitiva de la que debemos estar orgullosos, pues se ha ganado durante un -relativamente corto- período de tiempo. Sabemos de dónde venimos y dónde estamos, pero no creo que exista un consenso claro de hacia dónde vamos.
A falta de tres meses para acabar el año podemos decir que hemos tenido una gran campaña, pero no nos dejemos llevar por la euforia: Se ha debido más a factores externos (falta de nieve o amenaza terrorista en otros territorios, precio del petroleo, brexit e inestabilidad geopolítica) que en nuestra capacidad para generar diferenciación entre un cliente “target” que crece y evoluciona a pasos agigantados.
Mientras empresas y administraciones aranesas siguen adaptándose al ciudadano y/o turista 1.0 y tienen dificultades para responder las demandas del 2.0, el 3.0 ya es una realidad.
Guste o no guste al sector hotelero, las mal llamadas “plataformas colaborativas” han venido para quedarse. Netflix, Spotify, AirBnb, Tripadvisor, Uber… Son ejemplos de empresas orientadas al cliente 3.0: Dichos clientes crean su propia experiencia de usuario, tienen una visión global del mercado, consumen el producto/servicio cuando y como quieren, siguen las recomendaciones de otros usuarios y toman decisiones sobre la marcha.
Utilizando un símil con el mercado audiovisual, las productoras discográficas y los videoclubs han tenido que adaptarse o han desaparecido, y en su lugar han nacido empresas como Spotify o Netflix; La cadena de videoclubs Blockbuster no lo entendió, culpaba a la piratería y creyó que era una simple cuestión de legislación… Pero Netflix demostró que no era cuestión de gratuidad, sino de adaptación a la nueva forma de consumir de los usuarios.
Personalmente creo que puede hacerse más, pero sobretodo, puede hacerse mejor para llegar a este tipo de cliente; he querido coger perspectiva utilizando metadatos externos contundentes, y las búsquedas en google reflejan que desde el año 2004 -año desde el cual la empresa californiana tiene registros- hasta hoy, las búsquedas/interés que despierta nuestro territorio (que por cierto, tienen sus puntas altas entre junio y agosto, no en temporada de invierno) se encuentra en un preocupante descenso, y que dicho interés a nivel internacional es irrelevante o residual, como prefieran llamarlo.
Si a esto le sumamos el previsible impacto del cambio climático, los hábitos de las nuevas generaciones y la evolución de la campana demográfica, estamos ante una bomba de relojería que tarde o temprano nos impactará dramáticamente si no tomamos medidas.
Hay que decir que no es una problemática que afecte solo al Valle de Aran; la misma tendencia se puede observar con los términos de búsqueda Pirineos, Andorra e incluso Baqueira Beret; el medio cambia rápidamente, y no tengo claro que nos estemos adaptando a la velocidad adecuada.
¿Es suficiente para el Valle de Aran con el mercado nacional? ¿Se está trabajando adecuadamente
en la internacionalización de la oferta turística del Valle? ¿Existen alternativas al turismo de nieve, olha y ski? ¿Estamos preparados para el cambio que supone el turismo 3.0? ¿La desestacionalización es una quimera inalcanzable? Dejo estas preguntas para que cada cual reflexione sobre las posibles respuestas.
Jacint Berengueras, CEO Ocstem Solutions